domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Le sirves al Señor o sólo crees en Él?


¿Le sirves al Señor o sólo crees en Él?

¿Eres de las personas que nunca has aceptado a Jesús como tu salvador personal; andas en continuo pecado y dices que eres cristiano? “Creo en Dios, así que cuando muera iré al cielo”. Temo decirte que hasta Satanás cree en Dios. Una cosa es servirle en espíritu y verdad y otra muy distinta es creer en Él, ya que tus padres te lo inculcaron de pequeño. Otras personas dicen: “Yo no necesito ir a una iglesia para ir al cielo, ni estar leyendo la Biblia y orando todo el tiempo, porque yo ayudo a los pobres, soy servicial, doy dinero a causas benéficas y no he matado a nadie”. Quiero recordarte que la Biblia dice en Efesios 2:8-9 que por obras no serás salvo: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. En Tito 3:4-8: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”.

¿Crees que estás protegido por Dios y serás salvo porque llevas en tu cuello una imagen de Jesucristo o rosario, un crucifijo arriba de tu cama, o porque en tu casa tienes la virgen o a Jesús en figura de yeso? Dios no está dentro del crucifijo o el rosario, ni mucho menos María está dentro de la figura de yeso que tienes en tu casa, rodeada de velas y flores. Dice en 1 Corintios 10: 14: "Por lo cual, amados míos, huyan de la idolatría". Salmos 115: 4 – 8: "Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres; tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos”. Isaías 42:8 dice: "Yo soy Jehová, ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas".

¿De vez en cuando vas a que te lean las cartas y te den una protección; tienes muchas mujeres y te emborrachas socialmente, pero tienes a Cristo en tu corazón o mejor dicho crees en Él? Dice Gálatas 5:19-22: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

Dices: “Yo no practico idolatría, sólo le pido al santo que interceda por mí ante Dios” Timoteo 2:5-7 dice: “Porque hay un solo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

¿Has escuchado personas que dicen: “El infierno no existe es un invento de los religiosos, además Dios es amor y no permitiría que nos quemáramos y sufriéramos”? En algo tienen razón Dios es amor, pero sólo te da oportunidad mientras estás en la tierra; si mueres en pecado sufrirás las consecuencias.

Dices: “Yo estoy tranquilo(a), porque sé que cuando muera mi familia me rezará una novena y pedirá a Dios que me perdone, además fui bautizado cuando bebé”. Lamentablemente el bautismo de pequeño no te salva del infierno; cuando aceptas a Jesús como tu salvador y le sigues, aceptas el bautismo adulto, ya que tienes pleno conocimiento del bien y del mal. Tampoco es bíblico que una novena y un ruego a María el día de tu funeral te llevará al cielo; todo eso no causa ningún efecto a tu salvación. Sólo te salva tus acciones, comportamiento y amor sincero hacia el Padre de la gloria.

No seas de las personas que al morir llegan hasta las puertas del abismo arrepentidos de sus pecados, y suplicando el perdón, entonces Jesús le contesta: “Hijo, tuviste oportunidad en la tierra; muchas veces escuchaste y leíste mi palabra, más no creíste; te burlaste y llamaste a esas personas fanáticos. Ahora es demasiado tarde para ti”.  Con esto no quiero crearte pánico, sólo quiero que entiendas que Jesús vendrá pronto a buscar su iglesia y no quiere que te pierdas. Quiere buscarte, llamarte y suplicarte que no peques más. Acéptalo como tu salvador personal y reconoce que Él es tu Dios.

Dios te bendiga.


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